La canción de la Sirena

La cueva y el rayo, JCPozo

Julius Wong Fui en busca del albor que tanta paz me diera y de la cama de roja seda donde la historia soñé; pero más obsesionado iba tras los libros que sabían lo…

AUTOEXPLORACIÓN, Magdalena López Hernández

Lucien Clergue Elizabeth cierra la puerta del baño, abre el grifo de la tina, enciende la radio y comienza a desnudarse frente al espejo en medio de una nube de vapor caliente. Al…

El reloj, Pío Baroja

Marcin Sacha Porque todos sus días, dolores, y sus ocupaciones, molestias, aún de noche su corazón no reposa. Eclesiastés Hay en los dominios de la fantasía bellas comarcas en donde los árboles suspiran…

Canción para una mendiga muerta, Edmond Jabès

Kostas Chalkiadakis En el fondo de la cueva, Una mujer recupera sus risas Pero no tiene pan. Ni suficientes risas Ni pagar el pan Ni suficientes risas Para robar el pan. Ni suficientes…

Ali Mahdavi

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Yo soy, Hildegarda de Bingen

Soy esa fuerza suprema y ardiente que despide todas las chispas de la vida. La muerte no me afecta, pero soy yo quien la distribuye y despliego mi sabiduría como si extendiera mis…

Muérete y sabrás, Ignacio Solares

Quién iba a imaginarlo: en mi vida anterior también estuve casado con mi mujer actual. Lo supimos los dos, Lucía y yo, así, de golpe, como se saben las cosas importantes que uno…

Fiesta ancestral, Elisa de Armas

  Cuentan que cada noche de luna llena devoraba a un mancebo, pero no que, antes de ello, los adornaba con unos vistosos trajes ceñidos que les permitían lucir sus tipos pintureros y…

Giocoso Spelli, Juan Rodolfo Wilcock

El teólogo y profesor de historia de las religiones Giocoso Spelli es casi con seguridad un monstruo, o en todo caso tiene algo de monstruoso. Para empezar camina en cuatro patas, y esto…

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