Después de 20 años: ¿por qué Microsoft la ha cagado?
Después de casi 20 años como usuario de los productos de Microsoft, es decir, desde que nací, puedo contaros que mi experiencia me provoca sentimientos encontrados. No soy un experto (aunque estudio para serlo) pero con este tiempo a mis espaldas puedo afirmar que sé por qué Microsoft la ha “cagado”. El fanboy de los productos de Microsoft, o incluso más de un usuario regular, estará ahora mismo frunciendo el ceño, pensando: “en primer lugar, ¿cuándo la han cagado?”.

Remontémonos a septiembre del año 2000. Windows ME (Millenium Edition) salía al mercado como la transición definitiva entre el sistema operativo de los años 90 y una nueva forma de ver la interacción máquina-usuario. Por desgracia, la nueva forma de interaccion máquina-usuario resultó ser un frecuente uso de la combinación de teclas Ctrl + Alt + Del. El fracaso fue tan desastroso que ni siquiera ha podido ocultarlo. Yo mismo fui “víctima” del desastre: la instalación no funcionaba y tuve que hacer algo similar a volcar todo el CD de instalación en el disco duro. Una vez instalado, mi ordenador se convirtió en un zombie a las órdenes de un ratón que no se movía, de una pantalla azul constante y de un encendido que duraba de media un cuarto de hora.
Ese fue el inicio. Sin embargo, la cagada de Microsoft no es algo técnico. Si bien es un factor de la mala imagen que se ha ganado la empresa a lo largo de los últimos años, el componente principal es de cara a la nueva generación de usuarios. En los años 80 y 90 términos como “código libre” y “software privativo” eran algo desconocido para el usuario medio, pero las nuevas generaciones se han convertido en usuarios experimentados que saben qué hay detrás de todas esas ventanas. Microsoft se ha seguido comportando como si el usuario fuese un ignorante. Por así decirlo, la empresa de Redmond ha faltado el respeto a sus clientes. No ha probado lo suficiente los productos antes de ser lanzados y, por tanto, una vez lanzados han presentado todo tipo de fallos y agujeros de seguridad. El usuario, en los últimos años, se ha dado cuenta de que la informática no tiene por qué ser algo complejo y críptico cómo Microsoft pretende demostrar. Windows es complicado, es improductivo, ineficiente. El mundo de la informática está cambiando y, a la vez, también la exigencia del consumidor.

¿Esto qué significa? Que si Microsoft desea mantener su liderazgo en el mercado, tiene que empezar a cambiar de filosofía. Windows 7 sigue siendo más de lo mismo: la misma filosofía, la misma complejidad. Microsoft necesita empezar a crear productos eficientes, productos eficaces. Tiene que dejar de actuar como el monopolio que es y empezar a comportarse de acuerdo con las cifras crecientes de sus competidores. Si no hace esto, Microsoft habrá desaparecido para dentro de 10 años. El mercado se lo comerá.
Pero la advertencia no va sólo para Microsoft. Durante años, las empresas aliadas de Microsoft han creado software y hardware lleno de fallos, agujeros y problemas. El nivel de exigencia de Microsoft a las empresas que creen productos para Windows tiene que ser mayor. Es inadmisible que hoy en día, a las puertas de la computación cuántica y el Qubit, instalar una impresora doméstica siga siendo un ritual de resultados impredecibles y aleatorios.
De Microsoft depende que Linux y Mac OS X ocupen el lugar de Windows.