Quema de brasieres
Wednesday, 10 December 2008

Ahí viene la mirada
Odio la mirada
-y ¿tu? ¿que haces?
-Yo ahora estoy en casa con las niñas
Zaz la mirada odio esa mirada con una sola mirada dicen, compadecen, juzgan rápidamente.
Esos tres segundos que van entre Yo y la siguiente parte Ahora estoy en casa son la diferencia entre ser considerada y pasar a ser poco menos que una tarada mental sin un gramo de inteligencia. A veces prolongo los tres segundos solo para apreciar el cambio de actitud lentamente . O simplemente por que antes de ahora estoy en casa con las niñas. Todavía soy persona.
Lo único trascendental en la vida ha de ser algo que por supuesto no tenga nada que ver ni con dientes nuevos, ni pañales, ni pelotas. Las pelotas son las que me tocan cuando veo venir la mirada odio esa mirada. Y todos lo supuestos que se elaboran dentro de sus cabecitas almidonaditas intelectuales.
Incluso, incluso una (siempre es unA la que construye las frases mas idiotas al respecto) se atrevió a pronunciar en voz alta la siguiente oración
- Y, pero si es inteligente
Evidentemente no me la dijo a mi, sino al padre de las niñas, el contesto lo que siempre contestamos: y si, ahora esta con la niña o prefirió quedarse un tiempo en casa decidimos que pasara el primer año con la pequeña etc. al final termina, o terminamos según sea el caso, con un montón de justificaciones por ejemplo que estudio en casa, que estoy redactando un libro (magnifico, siempre es inteligentísimo, magnifico y muy muy impresionante).
Como acto de simple venganza diré que la dueña de la cabeza de donde salió semejante frase ( y, pero si es inteligente) al filo de sus cuarenta no ha tenido hijos por que su compañero, ha! por que estas no tienen maridos tienen compañeros en la vida o alguna etiqueta similar e igual de rebuscadísima, en fin, a su compañero no le apetece, no quiere tener hijos por ahora. Y se atreven a vernos con un dejo de lastima con la mirada
Es como si estuviera traicionando a todas las mujeres, como si hubiera dado la espalada a todas las que lograron el voto femenino, salieron a trabajar a la par de sus parejas, a todas aquellas que se atrevieron a cuestionar el rol de la mujer en la historia y así lograron un cambio,.
¿Por qué he de tener que justificarme? Y, la verdad es que lo hago mil veces para mi la mayoría de esas mil veces. Por que por dentro también me siento un poquito traicionera.
Me volví a poner el brasiere.