Ven, vas a ver lo que el dinero no puede comprar
Thursday, 19 January 2012
"Poderoso caballero es don Dinero". Francisco de Quevedo.
En el pasado he pensando, y en innumerables ocasiones, que eso llamado felicidad era algo al final del camino, que era el resultado de hacer unas cuestiones y que no hoy, quizás no mañana, pero en algún momento, allá hacia adelante, eso que dicen es la felicidad iba a venir de alguna manera. La felicidad para mà era un producto, un paquete, que se situaba en algún futuro, y, por lo tanto, no era ni aquà ni ahora.
Con mi padre solÃamos hablar acerca del dinero. Él decÃa que por alguna cuestión no podÃa acumularlo de tal modo de ser próspero. Siempre algo sucede y el dinero que tengo lo debo gastar en eso, no puedo ahorrar, decÃa. Supongo que ya sabes lo que comentan quienes dicen que saben: en cierto tramo, el ahorro es la base de la riqueza. Asà que mi padre tenÃa muchas veces lo justo y otras pocas veces le sobraba sólo algo. Pero, lo fundamental de las charlas que tenÃa con él respecto del dinero, era por su concepción (a veces Socialista [gran palabra, que puede significar muchas cosas] o, sin delineamientos polÃticos, con cierto grado de sensatez y cordura) del uso que se le deberÃa dar: "El dinero no es un fin, el dinero es un medio para un fin". Muchas cosas cambian, uno supone, cuando se atiende seriamente la consideración de que el dinero es un medio. Imperando esta actitud, cuando con el dinero alguien consigue lo que anhela, no hay acumulación, por ejemplo. El dinero está para lo que quiera y no existe para lo que no quiera. Yo no sé cuán acertado será pensar asà en este mundo cuando la idea es solamente prevalecer.
Volviendo al tema de la felicidad. Alguna vez me llegó lo siguiente (lo suelo repetir a menudo): La felicidad no es un lugar a donde se llega sino la manera misma en que se conduce por el camino. Y, en relación con el tema dinero, la felicidad también es un medio, no un fin. "Un medio mediante el cual" se consigue algo, quizás dirÃa Fritz Perls. Como medio, está a mitad de camino, y está tan a mitad de camino, de verdad, tan a la vuelta de la esquina, que está al comienzo. Eso llamado felicidad puede ser la exclusiva manera en cómo una persona encara su camino desde el primer paso. Si queremos pensar en términos de causa y efecto, podrÃa ser: Yo quiero ser feliz para obtener tal rédito con ella. Ese rédito puede ser simplemente salud. Uno piensa que tener salud al final del camino, salud o felicidad, es algo irreflexivo, ¡¿por qué no tenerlas al comienzo?!
Y si está al comienzo no está al final, ¿verdad? Si hay una piedra por aquÃ, la actitud respecto del tropiezo será la determinante del tramo que se camine. Hay piedras y flores en el camino, pero existe algo más sutil, algo realmente trascendente. Y lo que el dinero no puede comprar son dos cosas en una (¡mira, una ganga!): una noción y su entendimiento. ¿Qué cuestión podrÃa decir una persona sensata de este bendito mundo que es trascendente en medio del camino? ¿Qué es lo perennemente importante en el caminar por la existencia y la vida?
No hay respuestas rápidas y no nos interesan las que son elaboradas. Entonces, ¿qué es lo importante? Yo lo sé, aunque sea para presumir, y tal vez haya llegado a eso por casualidad, sin requisitos previos. Y créeme que el dinero no lo puede comprar. ¿Qué es lo verdaderamente trascendente? ¿Ya lo descubriste por vos mismo?
¡Un saludo!